Disciplina, preludio del hábito - DeRose Callao

Lucio Martínez

 

Lucio.Martinez@MetodoDeRose.org

Las palabras disciplina y discípulo derivan del verbo latino discere, que significa enseñar. Discípulo es quien aprende de un maestro, no quien recibe una simple transmisión de información académica. Ser discípulo es seguir el comportamiento y enseñanza del maestro, buscando emular y transmitir en forma fiel su doctrina, filosofía o forma de ser. Es confiar con tanta seguridad en alguien, que se pone la propia autonomía de comportamiento en sus manos.

Pero sin ir tan lejos y saliendo de la convencional definición, considero que se puede ser discípulo de uno mismo. Y en general, todos somos disciplinados, ¿o acaso no despertamos todos los días a una hora determinada para ir a trabajar? ¿O no nos lavamos los dientes todas las mañanas? No nos reconocemos como disciplinados simplemente porque esos actos se transformaron en hábitos y se alejaron del esfuerzo que nos demandaban inicialmente.

Entonces, ¿qué hábitos queremos tener?

Hay buenos y malos hábitos. Por eso es importante elegir muy bien en qué vamos a disciplinarnos. Siempre recomiendo hacerlo en algo que realmente nos apasione y que transforme nuestra vida para bien. Adoptar una disciplina responde en general a dos razones: una, la insatisfacción y la otra, la recompensa. Tanto una como la otra buscan trascender el estado actual del ser, generar un cambio.

La disciplina está integrada por un conjunto de acciones estratégicas que se repiten en el tiempo y conducen al resultado buscado. Cuando es sostenida durante mucho tiempo, se transforma en un hábito y deja de tener esa sensación de esfuerzo; pasa a ser algo que se hace en forma automática.

Es increíble la cantidad de personas que simplemente abandonan, con cualquier excusa, lo que han comenzado. Ser consciente de que las excusas son las piedras que ponemos a nuestro propio crecimiento, nos ayuda a correrlas para seguir avanzando. Nada de lo que vemos diariamente cambiará si no lo hacemos nosotros. Nada se concretará si no generamos el cambio que queremos ver. Es fácil desistir, no es sencillo volver a pararse después de caer, pero es la manera de superarnos.

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