Técnicas y conceptos para construir nuestra mejor versión - DeRose Callao

Es temprano a la mañana. Me despierto como cada día, unos minutos antes de que suene el despertador, que está siempre listo para actuar ante la emergencia de que falle ese dispositivo biológico que es mi reloj interno. Tomo el baño matinal y comienzo a disfrutar mi práctica diaria.
Este entrenamiento, intenso y a la vez placentero, es simple desde la ejecución de las técnicas y sumamente eficiente en cuanto a los resultados. Incluye respiratorios, técnicas milenarias de limpieza y purificación orgánica, enseguida una secuencia de técnicas corporales, encadenadas y sin repeticiones Con ellas desarrollo fuerza, resistencia, tonicidad, flexibilidad muscular y articular y mucha conciencia corporal. Y lo interesante es que el trabajo se realiza con la musculatura en frío, no hay necesidad de precalentamiento. Continuando con la práctica, realizo un relax que además de actuar como un descanso profundo, permite reprogramar emociones y mente. Y finalizo con concentración y meditación. La jornada comienza así con una carga importante de vitalidad, energía y lucidez.
Hace casi dos décadas incorporé este entrenamiento a mi vida y lo realizo los 365 días del año. Es completo y extremadamente adaptable a las condiciones. Puede incluir la cantidad de técnicas que uno desee, puede durar más o menos tiempo, puede realizarse en casa a cualquier hora del día, pero también en el club, en la oficina, en el estudio, en un hotel si estamos viajando. O en la quinta, el campo, la playa o la montaña.

Hasta aquí, las técnicas; una de las dos columnas sobre las que el Método DeRose nos permite desarrollar alta performance y calidad de vida. Pero el otro aspecto de esta propuesta cultural, tan importante y a veces más, es el de los conceptos. Y es el que actúa en nuestro comportamiento, nuestros hábitos, en una mejor alimentación, nuestros modales y la manera en la que nos relacionamos y realizamos.
Luego de mi práctica diaria, llega el momento de un rico desayuno, que disfruto mientras enciendo la computadora, pongo buena música, y me informo recorriendo los principales diarios on line. Reviso los mails por responder, tuits y mensajes whatsapp, y repaso mi agenda de actividades. Algunas son de mi agrado, otras no tanto, y están las que en otra época hubiesen hecho que el mal humor se instale desde antes de salir de casa. Pero hay que cumplir con todo. También encuentro algunas cuentas y facturas a pagar. Momento de organizar un nuevo día de trabajo y una lista de tantas tareas por realizar que la sensación es de alegría por saber que habrá desafíos, oportunidades, obstáculos por superar y mucho para aprender y también para enseñar.

Ya fuera de casa, aplico recursos como la sonrisa, ceder el paso (como automovilista, como ciclista o como peatón), siempre utilizo el “por favor”, el “muchas gracias” y el “disculpáme”, independientemente de quién haya sido, según mi punto de vista, la responsabilidad del hecho. Me gusta mucho llamar a las personas por su nombre y se lo solicito para continuar más amigablemente esa relación circunstancial, con el taxista, con el mozo del bar o con quien me atiende en cualquier lugar. Encuentro en este detalle la satisfacción de recibir saludos cordiales, sonrisas y gestos de simpatía, deseos de buen día por la calle, o sin procurarlo, una atención preferencial cuando retorno a algunos de esos locales.

El Método DeRose es una cultura que posee una innumerable cantidad de recursos con los que todos los días rendimos más y mejor, en el deporte, en el estudio, en nuestra profesión y en nuestra relaciones. Incorporándolo y aplicándolo como sistema de vida, la calidad de la misma mejora significativamente y como consecuencia, nuestro entorno también se afectado positivamente por esas transformaciones.
Con los conceptos y con las técnicas del Método DeRose, intento cada día construir mi mejor versión y sé que lo voy consiguiendo.

Diego Ouje

Director de la Sede Recoleta del DeROSE Method

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